LA DESNUDEZ DE LAS ALMAS
Círculos, rectángulos, triángulos... distintas formas que constituyen los muebles y la decoración de una casa minimalista. Allí vive una pareja. A él lo llamaban “Espárrago”, pero ahora le dicen “Esquimal”. Ella por el momento no trabaja y mantiene una soporífera existencia sumergida en decisiones y placeres propuestos por su cónyuge.Es frecuente que el “Esquimal” invite gente a cenar, cuestiones de negocios, que ameritan tener la comida preparada y una mujer dispuesta a ser anfitriona. Sin embargo esta velada no contará con lo necesario, la mucama se fue y la “señora de la casa” no tiene ganas de nada y para complacer a su marido en este menester no basta sólo con poner el cuerpo.Ernesto, el representante masculino de la pareja invitada, llega entusiasmado. Tiene negocios por proponer y algunos recuerdos de épocas pasadas, no todos gratos, que compartirá con el antes “Espárrago” y ahora “Esquimal”, mientras esperan a Sofía, la pareja de Ernesto.Las cartas parecen haberse echado, sobre una mesa o cama imaginaria que se convertirá en arena de lucha de cuatro personajes que desplegarán sus conflictos con un hilo conductor que se tensa y relaja según las circunstancias: lo porno.
Lo porno aparece en esta propuesta como materia de reflexión, como forma y contenido en sí mismo de un mundo de imágenes fijas y en movimiento que describe una acción que no insinúa, sino que muestra, en la desnudez y la fragilidad de los cuerpos.Las historias de los cuatro personajes entran en interacción y se desarrollan siguiendo una progresión dramática que despliega los universos individuales, que se chocan en puntos muy altos de inflexión. Las actuaciones de los cuatro intérpretes son muy buenas y no ocultan la entrega y la convicción necesarias para llevar adelante una propuesta muy intensa desde lo físico y emocional.El humor está presente en numerosas ocasiones, sobre todo de la mano del personaje de Ernesto, que por momentos funciona como decodificador de parte de una trama que le resulta incompresible, pero que a la vez se problematiza con sus secretos y elucubraciones.
La obra, además de los actores, cuenta con la presencia de un operador de video que registra las acciones y las transmite en una pantalla. Con esto se refuerza la esencia de lo porno, que se plasma en una imagen que describe. Entonces aparece una nueva mirada, un punto de vista de un sujeto que accede a la intimidad y la mediatiza para el resto, agudizando aún más la tensión existente entre los cuerpos que se exhiben y la distancia infranqueable que separa al espectador.
Pornodrama II. Un esquimal. El advenimiento de un mundo sin polos fijos, la segunda propuesta de un grupo que genera trabajos profundos, que permiten preguntarse, entre otras cosas, por el deseo, el placer, la complacencia, el amor y la exhibición, en un mundo en donde el límite entre lo privado y lo público es tan lábil como cruel.
Escena/71 - por María Gabriela García
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Reinabuenosaires por Gaston Courtade
PORNODRAMA EN LA CIUDAD
Las “o” de Google se multiplican cuando uno pone porno en el buscador. Es que la pornografía es una moda. Ya son 260 millones las páginas porno Desde 1998 reportó un crecimiento de 1800%. Un estudio reveló que el 90% de los chicos entre 8 y 16 vieron un sitio de este tipo. Cada día, 2.5 billones de mails porno circulan en la Web. El 20% de los hombres consultados dice que accede desde el trabajo. En Alemania desbarataron una gigantesca red de pornografía infantil. Google pedirá identificación a los usuarios de Corea del Sur que quieran acceder a contenido para adultos con la intención de asegurarse que sean mayores de edad. Por su parte en Dinamarca en los geriátricos comienzan a aplicar la pornoterapia para la salud de personas de la tercera edad, para ello utilizan películas pornos y prostitutas.Mientras tanto en Buenos Aires el porno llegó a la calle Corrientes. Y no hablamos de una revista de bedettes con plumas. Minutos antes de comenzar la charla con el elenco del Pornodrama II, preguntamos a dos espectadoras treintañeras que salían de ver la obra
¿Qué podían decirnos al respecto?
Una: Huummm… hay que verla…
Otra: Opino lo mismo… es muy buena.
Ahora sí nos aventuramos a la charla. ¡Suerte lectores! Ver nota haciendo click aqui
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Una: Huummm… hay que verla…
Otra: Opino lo mismo… es muy buena.
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